Lo que dije.

Te escribo colectivamente con R. He reflexionado muchísimo, he hablado con varias personas, y mi comprensión de la situación está mucho más avanzada y sutil incluso que el viernes, por ejemplo. Las hojas de estrategia que les había mandado antes me parecen pueriles en comparación con lo que ahora comprendo.

No es el momento para abandonar el barco. R. decía que se sentía derrotado ya y no sabe si puede hablar, pero todos tenemos que hacerlo y se puede, sí. Ustedes dos tienen demasiado miedo. Yo, en cambio, estoy sólida como casi nunca, y tengo muchísima experiencia y una perspectiva amplia. Sé cómo presentar la situación (acá lo explico) pero la cuestión es dónde y con quién; una posibilidad es llevar a almorzar fuera del campus a la jefa y educarla los tres, luego ir con ella al decano. Pero me gustaría tener sugerencias suyas.

Es inverosímil que tengamos todos tanto miedo de una personita. Pero es porque según parece, esa personita es herramienta de otras personas mayores, cuyos intereses no son los nuestros. Sin embargo hay que hablar primero como si el poder que se le ha dado a la personita fuera un error, como si no se hubiera hecho de propósito.

Repito que esta es la hora de hablar, porque ninguna estrategia para salvar el major funcionará si por otro lado la socava la personita. La jefa y el decano tienen que enterarse de esto, porque si no todo esfuerzo será vano. Es imprescindible que se enteren. Y claro, tenemos que dar las clases 300 y 400 nosotros, no se puede añadir otras clases innecesarias, y como vengo diciendo desde hace años, tiene que crearse un major committee en que participemos todos, tal vez con alguno de francés pero sin instructores — para poder hablar oficialmente siempre. O se hace eso o no crece el major: es así que hay que explicarlo, y tenemos que decirlo entre todos.

Además estoy resegura que NO saben cuánto daño ha hecho la personita personalmente y profesionalmente a nosotros tres — se ha creado una situación tóxica en la que R. y yo funcionamos muy mal y sufrimos; tú llegas a esquivar una parte de la tormenta pero también podrías lograr más si no tuvieras que lidiar con esta situación no ineficaz sino anti-eficaz. NO quieren ese nivel de destrucción y NO saben lo fácil que sería corregir la situación. Además, tú has hablado de una queja formal pero el primer paso en eso es explicar la situación y pedir solución administrativa; hay que hacer eso, pues, pero hay que hacerlo bien.

Eso es decir, hay que presentarlo todo en términos muy burocráticos y académicos primero. Hay problemas de (a) profesionalismo — no se están usando el entrenamiento profesional ni los conocimientos nuestros, y (b) gobernancia: se nos fragmenta en comités donde las opiniones y los problemas del programa de francés son prioridad, y donde hay instructores de español cuya agenda no es el major; se toman decisiones bien consideradas que luego se socavan al antojo de alguna personita. Estos son los problemas, identificados de manera bonita, y la buena estrategia es explicar eso primero (antes de pronunciar palabras como discriminación y acoso, aunque sí hay discriminación y acoso y nos afectan mucho).

Hay que tener muy presente que el egoísmo es grande en esta cultura y lo que se supone y proyecta es que uno está por sí mismo y contra los demás. Por eso hay que insistir en: profesionalismo, conocimientos profesionales, gobernancia, gobernancia, gobernancia (palabra muy clave), y el major y los estudiantes. Si se dice primero “me discriminan” o “hay acoso” ya se les cierran las orejas, en parte porque eso es lo que dice la personita; lo clave es evitar que se interprete esto como un conflicto personal entre las personitas y nosotros.

Tu palabra del otro día, legítimo, es clave, F., y funcionará mejor que “razonable” o “justo.” Está en juego la legitimidad del programa, y nosotros somos las voces de nuestro campo, de la Universidad real, y de la profesión. Representamos grandes tradiciones y hay que defenderlas; el miedo no existe, R., porque no son cosas personales que vas a defender sino algo mucho más grande, que también te apoya a ti.

Ultimas cosas: dirán que tenemos que negociar con la personita, encontrar términos medios, pero es que eso ya se intentó y además el conflicto nuestro no es con ella sino como la manera muy mal aconsejada en que la usan. Es decir, el conflicto es con la administración y no entre profesores. No hay que dejar que reduzcan esto a algo personal. Y ojo — noten la cantidad de tiempo y energía que en este lugar nos cuesta defender lo obvio. Parte del problema es que la universidad, aunque no lo haga queriendo, nos haga eso; tienen que darnos paz y espacio de trabajo, cosa que nunca han hecho; si no hay majors es que casi no dan espacio para ellos ni para los profesores.

Palabras claves de este mail: profesionalismo, gobernancia, el major.

Por el campo, la Universidad, y los estudiantes, que merecen graduarse con títulos de calidad.

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